Acaríciala...

¿Te rodeas de lo esencial?
¿Aprecias los detalles o dejas la vida pasar?
Una Rosa Roja es un bello regalo, y más si tiene espinas.
Si tu piel toca las púas, acarícialas, ellas también te acarician.
Si la presión aumenta y tu carne se desgarra,
sella el momento con una gota de tu sangre
rozando el borde de un solo pétalo de la flor,
seréis uno para siempre.


Autora:  © Maite Perez-Pueyo


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