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Mostrando entradas de 2009

Penitencia

Escribiendo notas bonitas (noches sofisticadas del Alma);  dentro del Arbol, tú inquieto. ¡Siente la Paz!  Imagina un terreno fértil, milenario, Virgen.  Estrellas silbando a tu lado...  Sube más alto, te reta el Alma, exquisita, imparable.  ¿Mejor abajo? Solar terrible.  Sacudiendo tu huida  (metáfora ardiente de lava); flota en la Luna, ingrávido.  ¡Expresa tu hablar! Autora:  © Maite Perez-Pueyo 

División

Estoy en medio. De momento me quedo ahí, yo. Este es el sitio donde debo estar. Me quedo ahí, yo, de momento. Justo en la mitad del camino. Y queda menos ya. Es el lugar donde estoy ahora, yo, sola. Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Espérame en la piedra roja del terreno colindante

Siempre deseé encontrarme más allá del Arco Iris. Quiero saber qué se siente si alguna vez cruzo el Altar.   La tecnofilia es necesaria si eres un crápula de las emociones y quieres plasmarlas: Planifica tu terreno libre y tus ganas de vivir. El Sol recoge la identidad de las personas no vivas del Planeta. Escucha la llamada del intruso en el desierto de la noche y se identifica con los peces cautivos en el paraíso. No oye sin embargo tu precioso cantar. Tienes que aprender que si sigues la estela del polvo del camino llegarás a la muralla que flanquea el precipicio de su musa. La Reina siempre se erige por encima de los sueños inscritos en el Cielo, los que antes de estrenarse ya perdieron su identidad. Conecta en la puerta con la llave en la mano, echa una mirada a las puntas de tus pies y sonríe a la par que detestas la mirada fraudulenta del capitán del barco. No supo quedarse en su sitio cuando quemaron su camarote y te echaste a volar. Así, siguiendo mi camino, estrenará

Eléctrica

Tras el paseo surgió una nueva pregunta. La respuesta se encontraba, como siempre, intacta, aún sin descubrir. ¿Cómo es posible que, después de lanzarse y vaciar sus bolsillos, todo a un mismo tiempo, no supiera por qué demonios estaba aquí? El viento agitaba y retorcía; la espera, madura, protegía. Su conocimiento, superior: A pesar de tener enredones y recibir sacudidas, Sabia sabía mantener un Equilibrio. Las plantas de sus pies, fuertemente adheridas al suelo. Extremidades relajadas con rodillas no tensas abiertas a la altura de las caderas. Pelvis y ombligo, centro de su Mundo mundial. Y la Respiración... Así sí. Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Estando

Transmuto. Sólo es la primera parte. Un dolor que se comparte asciende, ejecuta la sentencia, amante. Elijo. Mi mirada, estrella, repta. Un millón: la sensación, flota; rodea la tormenta, trunca. Toco. Floto con ímpetu rojo y sabio, elijo de entre todo rosa fresca, blanca, pura, limpia, eterna. Autora:  © Maite Perez-Pueyo

De rancio abolengo < Poema >

Mi estirpe me obliga. Obedezco la línea recta y el cuadrado se forma. Cuando más a gusto estoy, entonces... aparece la mariposa rosa y me eleva (¡volaaando!). Su falda, escocesa. Recrea la magia creada en jardines míticos. La mano alada se identifica con el Todo:  Mente, Cuerpo y Espíritu, Sueño creador en estallido metamórfico.   Zaragoza, 22 de agosto de 2009 Maite Perez-Pueyo @maitentacion www.maiteperezpueyo.com

Endemonio

Ando y desando, no alcanzando. ¿Qué hay de nuevo, de entre mis redes,  no agotadas de espanto ni temor fallido?  Luna hechiza el talento, endemonio. ¿Qué recta curva inicio, golpeando,  con zapatos de tacón y ruido? Me espera oscura, nuevo comienzo. Mira y sabe que sigo. La sigo. Mi unión con Ella es desde ayer un hecho. eL hECHIZO. Zaragoza, 19 de agosto de 2009 Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Tu sabor es amargo y por añadidura, lento y sofisticado

Tenía que saber si, en un momento dado, aquel muchachito que salió de las sombras te perteneció. ¿Supo que tú le habías salvado la Vida? ¿Lo imaginó, lo pensó, lo creyó, lo inventó?  Tras el cristal ya nada volverá a ser, si no es por tu invalidez permanente no sé cómo puedes sobrevivir a semejante golpe. Es un ser sin estar sintiendo, una gota de mermelada grandilocuente y áspera si llega el caso. Incluso cuando tú te hayas ido, su lamento seguirá aquí. La risa, si la hubo, formará parte del azúcar; su pólvora alimentará los deseos de jugar de la niña, aún cuando tú te hayas ido. El seguirá aquí. Te contemplas desde un lado y, cuando yo me asomo a la estancia, en lugar de cruzar de puntillas, arrastras las suelas de tus pies camuflados con hilos de colores. Dibujas con las uñas de tus pies un círculo imaginario. ¿Las dejaste crecer sólo para este momento? Eres especial hasta para ese detalle, me encantas... Tus ojos son un barrido fraudulento, de eso no hay

De Jinetes y Risas y demás...

Primero escribe. ¿Te perjudica el calor? Eso ya lo sabía. Modera tu calendario. Es más importante que tus palabras. Hasta que no escribas con rayos de sol  nada te congratulará más. Mi mirada impresiona. (Tus brazos le ahogan.) De mimos, carantoñas, obsesiones varias,  está formada su Vida. Su vida que no es otra más que alterada, estado de extraña abandonada. Mi cuchara, templada, reacciona. Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Interconexión

Mientras todo acontece quiero saber si mi intención es lo que cuenta. Más que nunca sé que no estorbo, que incluso soy importante, pues soy mi propio centro. Lo de actuar más allá de la imaginación se lo debo a mis musas. A veces se esconden para que yo las busque, lo sé. Quieren provocarme para que no me encierre entre mis cuatro paredes lindas. Saben de memoria que si yo las miro de soslayo es que estoy tranquila porque sé que están ahí. Me gusta que vayan detrás de mí. Más rápida que un relámpago y más luminosa que el Sol que más brilla. Me comporto como una niña cuando mis hadas (sé que las tengo) se escapan corriendo a otra habitación. Sus melenas, largas y oscuras (a veces rojo fogoso, a momentos blanco inmaculado), gravitan sin conexión con nuestras leyes físicas, abanderando su potencial mediador entre distintos planos. Si todo fuera así siempre, a menudo me verías riendo, saltando... Sé que lo hago siempre, que no puedo ni quiero evitarlo, pero en esa situación especial m

¡Llévame!

La disponibilidad de mi corazón es infinita. Sigue un ritmo precioso. Llévame a un sitio donde pueda bailar. Quiero expresarme esta noche. La modulación de mi voz es afortunada. Crea un ritmo precioso. Llévame a un sitio donde pueda cantar. Quiero expresarme esta noche. La curvatura de mi alma es metamórfica. Llueve un ritmo precioso. Llévame a un sitio donde pueda soñar. Quiero expresarme esta noche. Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Bruma

Te escribiría una carta densa y pesada, llena de nubarrones por los que apenas entraría la luz del Sol, y más que de día parecería de noche. Mis manos temblarían a la vez que aproximarían la pluma al papel. Si alguna de las gotas que ya han caído sobre la mesa llegara a secarse para siempre, su mancha sería un mágico recuerdo en el Futuro. Así quiero que sea: negras cicatrices en los surcos de madera de esta vieja tabla trabajada hace siglos, en alguna de mis otras vidas. Querría decirte que me siento trasladada, desplazada, echada hacia un lado. No quiero explicártelo cara a cara, puesto que la fuerza y la energía que siento son magníficas, tremendas. Deseo que este momento oscuro termine, no quiero hacerte daño con un arma de doble filo. Como animal racional que soy quiero canalizar mis emociones de otro modo. Te lo explicaré todo cuando haya pasado el temporal. Levanto la cara e intento mirarme en el espejo, el que está frente a mí. No hay reflejo, no estoy, no soy. Escucho l

Yeah!

Brillo en las pupilas del viento. Calma en la orilla, extremadamente suave, del mapa.  Tus mensajes llegaron en botella, mágicamente creada. Más rápidos que un meteoro, suaves, en mi mano, se posaron. Polvorín desenfrenado de pasiones y llantos, luz, la antesala de mañana. Serenidad ajustada, infinitamente inmensa, cargada en contraste con luces y plata. Seguiré mi triángulo divino, llena de caricias es mi alma. Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Apunta alto

Anunciando nuevo suspiro. Emanando libertad. Atrapando de, entre redes, inocencia. Escapando el momento del eje mental. Nada te dice que lo dejes, nadie. Sólo el hálito de vida mantiene,  y tu costumbre, aferrada, inherente a lo de siempre. Teje sonrisa enredada en la brisa. Salta el enorme precicipio y dite: Cuélgalo en la red humana, basto inconsciente colectivo, apunta alto y dispara, te alargas hacia arriba. Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Apegotonada

Necesito un sacapuntas para quitarme esta capa pegajosa. No responde a lo que yo deseo. Un día fuera de contexto es uno solo si no te apartas demasiado del camino. Ahora es uno, y otro, y otro más. ¿Desde cuándo y dónde estará el fin? El final está donde yo lo puse y cuando quiera encontrarlo. Las pinturas de madera son virutas apretadas y modeladas al gusto del consumidor. Las ceras se deshacen si las calientas en tus manos. Las acuarelas nos sirven si les echamos un escupitajo. Y así casi infinitamente... También podemos dibujar y colorear con nuestra mente. Así aparecen los mejores retratos de nuestros amigos. Son guapos, coquetos, están en forma, dispuestos a todo. Si comercializas el Ayer no te quejes. Deberás empeñar parte de tu Todo y nada volverá a ser lo mismo. Es la eterna relación entre mina y sacapuntas, entre pincel y pintura, entre jaula y libertad. Soy pájaro y me veo desde fuera, encerrada y vigilada. No quiero salir ahora de mi cárcel, me siento libre, s

Pausa

  Cada pieza cruje.  Tensa, en su mayoría, en un sonido post-pascual.  Aprieta los dientes, invertebrados, interprétalos.  Pétalos, en su mayoría, de velo de chicle sabroso y fresco. Las niñas acuden, raudas, a comprarlo. Yo aún quiero más:  Todas las piezas se unen; todo se recompone.  Aliento verde, hálito, es jardín.  Las piezas encajan. Todo es Uno, es. Autora: © Maite Perez-Pueyo

Transmite

Dispones de dos opciones: Pinta tu mano y entrégate a tu movida. Restriega tu arte por donde quiera que vayas. Olvída las reglas y sé fiel a ti mismo. Importa el color y las medidas,  el enfoque creativo. Selecciona, de entre todas, tu opción más arriesgada. Pinta tu mano. Espera a que se seque. Sacude esas ideas que tienes. ¡Ah! ¿No puedes? Autora: © Maite Perez-Pueyo

Salto mortal/moral

Abrí la muralla, lentamente, mientras miraba hacia el mar, y yo le buscaba... Tenía miedo de encontrarle, no creas que no me importaba su presencia. Era más que una imagen: un dolor. Era lo que yo más temía y no soportaba. Era y es. Soy una bastarda emocional en el país de los locos. No me despedí porque tenía miedo de dejarte. Miedosa soy, mas miedosa tránsfuga de pasiones. Mi molestia es apagada, guarda silencio, no brilla ni aunque la ilumines, y no quiero que le enciendas una vela. Te figuras qué digo si me lees despacito, más no debes hacerlo así. Estímulos, electricidad, (equilibrio en el balance de blancos). Si fuimos o no fuimos, o si seremos o dejaremos de ser. ¿Somos ahora mismo? No temo ya tus percepciones. No miro atrás para aguantar tu mirada. La mía se quedó perdida en el laberinto emocional. Corresponde al mes de abril, si no al de marzo, o más atrás. Es una pérdida inicial, un punto de inflexión perfecto. Mi corazón se lanza en picado y no teme llegar a

Red Inter Star

Incandescente Boy juega con los pieses de las niñas; estrena nuevas formas, oh brand new red legs, sistema relifting multipermutable. Sin lentitud ni rapidez; vaivén liberador del campo de visión. Aprieta el botón, entra raudo mi color. Soy yo, these boots are made for walking. Conforme crecían las imágenes en mi cabeza y abarcaban todo lo habido y por haber se fijaron en mi mente de una sola vez. Logré componerlas en un universo materialmente imposible a la vez que tú puedes recrearte en mi visión particular de los hechos cometidos por Incandescente Boy . Autora: © Maite Perez-Pueyo

Claridad

Cuando me limito a una caja de cerillas y de velas sin encender, tras una tarde sosegada, más nítida, con un espejo frente a frente, en la pared, y observo mis uñas llenas de jabón blandito, espero que al levantar la mirada estés sentado en el sofá mullido, ése del centro. Si todo está vacío y el estor amarillo ya no ve la luz del Sol, ni traspasa la cortina azul la selva urbana de niños y buses, yo me limito a observar desparramada de ingenio y gozo la sombra en el suelo, y espero, sin ansia, mi propia llegada que, ¿será tu reclamo? Un dile, y ve, y vete, lleno de razones, miles de tirones, jadeos y tensiones, escrúpulos baratos de cochinos bastardos milenarios, toneletes... No basta, no, no es suficiente. Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Química

En estados alterados, como dicen en la tele, puedo finiquitar temas aislados de mi vida, mas no puedo retener imágenes corrientes de mi círculo vital. Es curioso cómo, de momento, en los grupos en los que acostumbro a estar, suelen mostrarse hombrecillos dignos de reconocimiento y mujeres faltas de costumbres dignas para llamarse como tal. No me gusta que me tilden por mis acentos, ni que me tachen por mis ataduras. Soy una persona común, con mis amaneramientos, flujos y reflujos como todas las demás. No me negaréis que a estas alturas, aunque tenga que llevar gafas, (o lentillas), no me doy cuenta de las diferencias que creamos entre todos los que estamos. Es la droga conceptual, el problema que formamos; nos aburrimos sobremanera y todo debe justificarse, debe haber una excusa, una base para un ser, "o nada tiene sentido, no lo puedo entender"... Complicarse y embrollarse. Darle vueltas a lo que no lo merece. Basta ya. Sentir delirios, cortar tensi

El ejército del Abedul Verde

Siempre que un cuerpo entero se retira de repente me pregunto: ¿cuándo llegará el siguiente? Esto se lo preguntan sobretodo las niñas rotas por las circunstancias, en el momento culminante de la palpitación. Si tu estrella es roja no temas: brillará por siempre jamás en un país inacabado. Tu sombra es perenne, aunque le dé miedo a los niños famélicos de la región del este. En Transilvania conocí a un señor dentudo, no enmascarado, que me deleitaba con noches locas y elegantes. A veces echo de menos sus llamadas telefónicas. Ten en cuenta que, aunque todavía guardo su capa, mis noches no son largas aunque lo parezca: yo también huyo de lo cotidiano transformándome en una blanca diva impopular. Así que, si alguien te pregunta por las tropas del abedul verde, y tú piensas que todo ha terminado, no tienes más que mirarte en el espejo, darte la vuelta, girar tu cabeza por encima de tu hombro izquierdo, y curiosear con mucha jeta: si hay una tortura en los últimos días de tu vida, e